Ensalada de canónigos y langostinos
Ésta es una variante de la ensalada de canónigos y salmón ahumado, que a mí particularmente me gusta aún más y me resulta aún más sencilla y cómoda porque prefiero pelar y cortar langostinos que cortar el salmón, que tiene tanta grasa y mancha tanto. Pero las dos están riquísimas y son perfectas como un primer plato o para las cenas.
Receta de la ensalada de canónigos y langostinos
Ingredientes
- 1 bolsa de canónigos. A mí me gusta comprar la bolsa maxi, para que se noten bien los canónigos.
- 1 cuarto de cebolla
- 250 gramos de langostinos cocidos
- 1 tarrina grande de queso de Burgos. Si te gusta más otro queso, puedes cambiarlo por otro queso fresco
- Sal
- Vinagre
- Aceite
- Opcional: 8 palitos de mar
Personas: 2. Si quieres hacerlo para 4 personas es suficiente con seguir la misma receta, utilizando el doble de ingredientes.
Tiempo de preparación: 15 minutos
Elaboración
- En una ensaladera se van echando todos los ingredientes, comenzando por los canónigos. Se abre la bolsa y se echan directamente al bol. No es necesario lavarlos, algo que yo hacía antes de saber que ya venían lavados.
- Se trocea la cebolla y se añade a los canónigos.
- Se pelan los langostinos y se trocea cada uno en 3 ó 4 trozos que añadimos a la ensaladera.
- Se corta el queso de Burgos en dados y se añade al resto de ingredientes.
- Si tienes los palitos de mar, troceas cada uno en 4 pedazos y los incorporas también a la ensaladera. Y ya tendría todos los ingredientes.
- Una vez que tenemos todos los ingredientes en la ensaladera, sólo queda aliñar. Nosotros aliñamos igual que cualquier ensalada estándar, con sal, vinagre y aceite al gusto. Aunque si eres más experto en salsas seguramente encontrarás alguna salsa que combine.
La verdad que con el aliño que utilizamos ya queda riquísima. - Por último se remueve bien para que el aliño penetre en todos los ingredientes. Tras esto, la ensalada de canónigos y salmón ahumado ya estaría lista para servir. Recomiendo preparar la ensalada escasos minutos antes de comerla para que los canónigos no se pongan lacios.
